Escudo de la Universidad Politécnica de Madrid

Facultad de Ciencias de la
Actividad Física y del Deporte

“Cuando ven que una mujer puede ser una buena entrenadora de fútbol, cambian el chip y piensan: vale, esto es Europa y no África”

Entrevista a Mª del Mar Martínez, estudiante de INEF de la UPM, quien entrena cada domingo a un equipo de fútbol formado por jóvenes africanos recién llegados a España.

08.03.19 (Publicado en upm.es)

Cada domingo, de 16:00 a 18:00 horas, Mª del Mar Martínez, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid, se dirige a un campo de hierba de fútbol siete en la ETSI Montes, Forestal y del Medio Natural de la UPM para entrar a un equipo de futbol muy especial.

Se trata de un grupo de jóvenes subsajarianos que pertenecen a la ONG SERCADE (Servicio de Capuchinos al Desarrollo), un centro de de primera acogida para jóvenes migrantes de origen subsaharianos.

Solidaria y comprometida, Mª del Mar Martínez, encontró la oportunidad de hacer algo distinto cuando el profesor de Sociología y Ética en el Deporte del INEF-UPM, Javier Durán, envió un correo a sus estudiantes buscando un voluntario para entrenar a un equipo de personas que solicitaban asilo.

“A veces el deporte nos puede hacer un poco egoístas. Yo antes era atleta y mi vida se centraba en mi misma. Luego me lesioné y empecé a involucrarme en otros ámbitos. Me di cuenta de que bien gestionado, el deporte puede ser no sólo una herramienta de crecimiento personal y superación, sino también  una herramienta potentísima de transformación social y de crecimiento social”, explica Mar.

Cuando conoció a estos jóvenes, se quedó impresionada por  su “educación, ilusión y capacidad para crear equipo. En cada entrenamiento lo dan todo. El fútbol es sanador para ellos”. Además, “he aprendido a utilizar el deporte como herramienta para la inclusión y la transformación social, un ámbito profesional al que me gustaría dedicarme en un futuro”.

También considera  que ha sido “muy positivo la creación por la Universidad Politécnica de Madrid  de la Oficina de Ayuda al Refugiado”.

Entrevista realizada por Enrique Carmona, estudiante de primer curso de Sociología y Ética en el Deporte del INEF de la UPM.

¿Cuál fue tu principal motivación para aceptar este reto?

Quería conocer más a fondo a estos jóvenes subsaharianos, ayudarles en su ilusión de crear un equipo de fútbol; pero también quería aprender a utilizar el deporte como herramienta para la inclusión y la transformación social, un ámbito profesional al que me gustaría dedicarme en un futuro. Pensé que podría ser una buena experiencia para formarme, y desde luego que lo está siendo.

¿Eres especialista en fútbol?

No. Aunque estudiamos fútbol en primer curso en la facultad, mi especialización es en atletismo y en el área de las actividades en el medio natural; pero estudiando en el INEF tenía acceso a libros y profesores que podrían ayudarme. Y sobre todo lo que sí tenía era muchas ganas de ayudarles. Pensé que para estos chicos, que no tenían a nadie que les entrenara, podría serles útil contar con una entrenadora, aunque no fuera la mejor entrenadora del mundo.

Imagino que para ellos sería una sorpresa que su primer entrenador de fútbol en España fuese una mujer, una chica joven como ellos.

La verdad es que sí. Los chicos cuando me vieron se sintieron extrañados. No te lo dicen directamente, pero se les nota. Ahora bien, cuando te conocen y ven que una mujer puede ser una buena entrenadora para ellos, cambian el chip y piensan “vale, esto es Europa y no África”. Con nuestro Proyecto les estamos ayudando a adaptarse a una nueva cultura, y mi condición de mujer es parte de ese aprendizaje. Sin duda ellos llegan a Europa por una motivación fundamentalmente económica y de subsistencia, pero también aprecian otros valores como pueda ser en este caso una mayor igualdad entre hombres y mujeres.

Pero ojo, también pasa aquí. El fútbol es un deporte muy machista, en España y en África. Las chicas, simplemente por el hecho de ser mujer, parece que tenemos que demostrar continuamente capacidades que los hombres no necesitan demostrar.

 

¿Pertenecen estos chicos a alguna ONG?

Sí, pertenecen a SERCADE (Servicio de Capuchinos al Desarrollo). Se trata de un centro de tarde de primera acogida para jóvenes migrantes de origen subsahariano. Dan respuesta a sus primeras necesidades urgentes, pero además desarrollan mecanismos sociales de integración como el aprendizaje del idioma, formación profesional, orientación legal u ocupación del ocio y tiempo libre. El equipo de fútbol sería un elemento más. Cuentan con el apoyo de Cáritas Madrid.

Además de los entrenamientos, ¿te has integrado en la Asociación?

Me he integrado muchísimo. Además de entrenarles los domingos de 16 a 18 horas en el Parque de Atenas, este verano por ejemplo les acompañaba a la piscina, o a realizar diferentes actividades culturales. Terminas haciéndote amiga de muchos de ellos. Pero en ese trato personal también debes saber poner unos límites, no resulta sencillo, pero hay que buscar un equilibrio.

Háblanos un poco más de estos chicos a los que ayudáis en SERCADE, ¿hay chicas también?, ¿de dónde vienen?

En el equipo sólo hay chicos. Desgraciadamente las pocas mujeres jóvenes africanas que llegan a España tienen unas condiciones de vida muy duras, algunas de ellas vinculadas a la trata de seres humanos, y es muy difícil encontrarlas.

Tenemos chicos de Camerún, de Mali, de Senegal, de Guinea Conakry, de Guinea Bissau, de Costa de Marfil, de Gambia, de Ghana, de Uganda, de Burkina Faso...

 

¿Tienden a unirse por países?

Sí. Tienden a ayudarse mucho entre compatriotas. Un día por ejemplo se lesionó un chico de Camerún y acabamos en el hospital, pues bien tres compañeros de su país no le dejaron en ningún momento. Sin embargo en la cancha se integran todos y no sabrías distinguir de donde es cada uno. Se forma un verdadero equipo.

¿Qué hacéis cuando se lesiona algún chico?

En estos seis meses sólo hemos tenido un caso un poco serio. Tuvimos que llevar a uno de los chicos al Clínico. Nos pidieron sus papeles y él sólo tenía un documento que la policía le entregó cuando le recogieron de una patera en el estrecho apenas unas semanas antes. Te impresiona mucho saber que ese chico joven que ahora disfruta del fútbol con nosotros, apenas unos días antes estaba en medio del Mediterráneo jugándose la vida. Y no puedes dejar de pensar en los muchos jóvenes como él que habrán perdido la vida en esa travesía.

En el Hospital le atendieron muy bien. Desde aquí nuestro agradecimiento a todo el personal del Hospital. En ese momento sientes un orgullo inmenso de nuestro país en general, y de nuestro sistema sanitario en concreto.  

Debe haber historias impactantes entre estos chicos a los que entrenas…

Sí las hay. Cada chico es un mundo. La mayoría han tenido que atravesar África en condiciones extremas. Para algunos ese viaje puede durar un año o incluso más. Es difícil imaginar por lo que han tenido que pasar. Nadie deja su familia y su país y se embarca en esa aventura sino es huyendo de la pobreza y la guerra y buscando una vida digna, un futuro mejor. Al final llegan a España en patera o saltando la valla de Ceuta o Melilla. A todos ellos el viaje les ha dejado una huella muy profunda en su vida; pero también son personas muy fuertes que transmiten una enorme energía. Son verdaderos supervivientes.